![]() |
|
|
|||||||||||||||||||
![]() |
|
||||||||||||||||||||
|
|
|
|
|
|
|
||||||||||||||||
|
|
|
|
|||||||||||||||||||
![]() |
|
|
|
|
|
![]() |
|
||||||||||||||
|
|
|
||||||||||||||||||||
|
|
|
|
|||||||||||||||||||
|
|
|||||||||||||||||||||
|
|
|
||||||||||||||||||||
|
|
|||||||||||||||||||||
|
|
|||||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|||||||||
LA CASITA DE LA PLAYA
Me mira, cabreado.
- ¿Me estás dejando? ¿Es eso lo que me estás diciendo? –grita, mientras imploro que se calle, que baje la voz.
No quiero despertar a nadie del grupo.
- Pablo, por favor, mañana lo hablamos, ¿vale?
- ¡Y una mierda mañana lo hablamos! –sigue gritando él – ¿Cortas conmigo y quieres que lo hablemos mañana?
La verdad es que pensaba que se lo tomaría de forma más madura, que no empezaría a berrear, despertando así a todos los que estamos en esa casa frente a la playa pasando las vacaciones.
- Mañana, más tranquilos, podemos…
- ¡Que no me da la gana, joder!
- ¿Se puede saber a que viene tanto griterío? –pregunta un adormilado Juan, saliendo al jardín trasero – Vais a despertar a todo el pueblo y nos van a terminar echando.
- Juan, por favor, no es nada.
- ¿Es que acaso hay otro? Es eso, ¿no? ¿¡¿Me estás poniendo los cuernos, zorra?!?
Miro a Pablo, sorprendida por ese arrebato que le impulsa a empujarme, tirándome al suelo. Juan se acerca, dispuesto a ayudarme, pero mi ex, furioso, lo ve y le golpea en la cara, tirándolo a él también al suelo.
- ¡Juan! –grito, preocupada.
Pablo sonríe, poniendo una mueca que me aterroriza y me recuerda a la cara de Jack Nicholson en el Resplandor (sí, mal momento para que florezca mi vena cinéfila, pero ayuda a la descripción…).